domingo, 14 de julio de 2013

LOS TESOROS DE ALÍ BABÁ



Cuando llegó a casa no había nadie. Esperaba que hubiera alguien, por lo menos el perro. Necesitaba hablar y recibir un abrazo. dejó sus cosas en una silla y después de observar cada rincón del salón, abrió la ventana y se asomó a la calle. 


Sus ojos siguieron el vuelo de una paloma mientras inventaba un deseo en su mente.... si me llevara a ese lugar anónimo en el cual todo el mundo transita ajeno al secreto que esconde... llévame a la cueva de Alí Babá, pensó. Ese lugar resguardado donde guardamos la infancia y la inocencia, la mirada ingenua, la sorpresa..
No olvides hacerme llegar las palabras mágicas y por supuesto, mantener alejados a sus cuarenta ladrones.... 

Mientras su mente sonreía, le daba instrucciones a su paloma de vuelvos cómplices, ésta dibujó un arco en el cielo y regresó, con un giro inesperado, a posarse en el alféizar de ese apartamento en alquiler que ella ahora ocupaba. 


 Bien, pensó...sigamos jugando...así que entre estas paredes están....todas las riquezas escondidas...

Con ojos atentos paseó por el salón y así empezaron a despegar los significados de sus encierros....de todos los libros sus historias, de las historias sus personajes, de los personajes sus creadores... esas horas entregadas con tanto afán a descubrir lo que otros escribieron....Le gustaba escenificar en su mente cuando leía que, llegado el momento de parar, podia coger entre sus manos sus dedos, los de Rilke, los de Jane Austen, los de Kundera y todos los que se sentaban a escribir junto a su cama...le gustaba imaginar que, llegada la pausa necesaria, cogía de entre sus dedos la pluma, el bolígrafo y se sentaban a hablar o simplemente a estar en las palabras leídas, sin añadir ni una sola más... más tarde, quizás al día siguiente, devolvería a esos dedos la tinta y le pediría: cuéntame más...

Siguió caminando hacia su habitación, pasando por la cocina.... Cofres y baúles de esmeraldas y piedras preciosas se abrían paso a su alrededor, colgantes y monedas caprichosamente desbordándose entre los azulejos. Los aromas y los sabores del mundo aún sin inventar en potencia... el curry y la canela unidos en un espacio, el ajo, el tomate, la naranja y el comino....todas las culturas del mundo...recogidos.. como el legado de Marco Polo en pequeños frascos. 
Siguió caminando a la habitación  y encontró esas bonitas lámparas de aceite esperando ser frotadas, liberar al genio entre la colada  y alfombras, alfombras voladoras junto a la almohada...

En el baño encontró el  santo grial olvidado junto al espejo.: lo sostuvo entre sus manos, mientras decidió devolver su imagen  sin las formas alboratdas de un jersey y desabotonando la entrada a la inocencia viajó...viajar para des-cubrir con más curiosidad que asombro, las verdades escondidas en sus curvas. Siguió así la línea de su cuello y recordó las veces que ese cuello había redirigido su mirada de un lugar a otro, ese cuello cómplice que eligió tanto las presencias como las ausencias que ahora son parte de su memoria...como un periscopio estratégico eligiendo una y otra vez las coordenadas en las que navegar.
Y siguió descubriendo las curvas de esos pechos que otro cuerpo descubrió para ella y no pudo evitar recordar con cariño aquellos dedos expertos. Siguió y puso atención a las curvas que su abdomen descubría. Todos los caminos del mundo se apoyan en un centro de gravedad, todos los pasos del mundo en en suyo...ese abdomen que le hizo caminante por pura tenacidad. Las piernas las acarició con especial atención, como quién visita una máquina del tiempo, siempre dispuesta. Finalmente, en su perfil descubrió la hermosa curvatura de su espalda tan necesaria para bailar. 
Este grial peńsó... de la eterna juventud, no debe salir nunca al mundo, ni el mundo debe saber que existe. Mejor que este mundo siga creyendo en los cuerpos como formas, que juege a esconderlos y a exigirle capitulaciones al tiempo...mientras el mundo pierde la batalla en sus espejismos yo te mantengo a salvo. Seguirás siendo la expresión de todos mis mapas y viajes, la salvaguardia de mi suerte, mi mirada, mi acogida y sobretodo el lugar que habito y me dejo visitar. A tí que estuviste,a tí tí que estás y a ti que estarás en esta coreografía compartida que nunca acaba, desde el niño que te cambia el segundo con la ocurrencia, a quien te siembra sonrisas en la distancia. Siempre presentes en la identidad que me habita.

Dejó el baño, llegados a este punto, tenía ya demasiada inquietud para un cuerpo que no puede abrazar ni al perro de modo que con un impulso firme cogió el abrigo y se encaminó al puerto.

El puerto de Hamburgo es un lugar tremendamente acogedor para las mentes libres. Ahí desaparece todo lo superfluo, la marea se lo lleva fácilmente como náufrago... 
En el puerto, todo es solidez y firmeza,  nada se desplaza, nada cambia, nada se interpreta, todo permanece. La expresión del acero es contundente, el muelle es siempre previsible. Las matemáticas y la música son abrumadoramente compasivas con la naturaleza humana más vulnerable, por eso el trajín de los estibadores siempre le devolvía la calma , era como escribir notas en una partitura. Cada día, como una rutina, ella se acerca y se sienta de espaldas a la Iglesia de San Nicolás y dibuja la silueta del puerto con los ojos. Le gusta porque de noche se abandona al Elba, el Elba tampoco le confunde. Simplemente se cruzan en su continuo fluir hacia su su estuario, tienen ese encuentro, se saludan y se acompañan.

En ese momento sintió la brisa de un aleteo en su cara e incluso diría que le rozó el extremo de un ala. 

Los cuentos de niña siempre volvían de vuelta y Alí Babá le recordaba una y otra vez que los tesoros los desvela la palabra cuando creamos la narrativa de nuestra vida, cuando damos significado a la experiencia, cuando dialogamos con el que escribe, cuando saboreamos la historia que nos trajeron navegantes y comerciantes de otros siglos y cuando el cuerpo que nos permite darnos y sentirnos y vivirnos, lo amamos en su viaje de 20.000 leguas por lo que nos permite ser y no por quienes nunca fuimos..dejó volar la paloma y ya el frio le buscaba en su metro cuadrado otra dimensión en la que habitar, así que inició el regreso a casa.

Al pasar junto al taxi no pudo evitar mirar en su interior. Una pareja, separados sus cuerpos un metro, asomados en simetría a sus respectivas ventanillas, como si en su eje se hubiera trazado un abismo... y susurró en su dirección: ábrete sésamo.... ojalá haya puentes para vosotros esta noche.


Cogió el móvil. Se decidió a llamar. Apresurando el paso por el frio y la inercia de su inmensa suerte al otro lado se escuchó la familiaridad de una voz querida a quién contestó:


-Mejor te veo en casa. He estado leyendo y hoy te quiero desnudar. 


y en ese preciso instante, junto a la iglesia de San Nicolás una paloma levantó el vuelo.

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